Santos Inocentes, mártires

Racconta l’evangelista Matteo che, nato Gesù a Betlemme, alcuni Magi si presentarono dal re Erode per chiedergli dove fosse il bambino – il re dei Giudei – per poterlo adorare.

Erode, temendo di perdere il trono, ne volle sapere di più con l’intenzione di farlo assassinare. Consultò gli scribi e poi chiese ai Magi di cercarlo e di tornare a riferirgli in quale luogo si trovasse.

Ma i Magi, racconta il Vangelo, “avvertiti in sogno di non tornare da Erode, per un’altra strada fecero ritorno al loro Paese”.

Y cuando Herodes se dio cuenta de que los Magos se habían burlado de él, se enfureció y -leemos de nuevo- "mandó matar a todos los niños que habitaban en Belén y en todo su territorio y que tenían dos años para abajo".

La pequeña vanguardia

La Chiesa venera questi Innocenti come martiri dai primi secoli, e poiché strappati alla vita poco dopo la venuta al mondo di Cristo, ne fa memoria a ridosso del Natale.

Per volere di Pio V la celebrazione è stata elevata a festa. Prudenzio, poeta vissuto nel IV secolo, nell’inno dell’Epifania del Liber cathemerinòn li definisce “flores martyrum”, fiori dei martiri, “divelti dal persecutore di Gesù Cristo, come tanti teneri germogli”. “I bambini, senza saperlo, muoiono per Cristo, mentre i genitori piangono i martiri che muoiono. Cristo rende suoi testimoni quelli che non parlano ancora”, spiega in un sermone il vescovo San Quodvultdeus.

Y continúa: “¡Oh maravilloso don de la gracia! ¿Qué méritos tenían estos niños para ganar de esta manera? ¡Todavía no hablan y ya confiesan a Cristo! Todavía no son capaces de afrontar la lucha porque todavía no mueven sus miembros, y sin embargo ya llevan triunfalmente la palma de la victoria”.

En definitiva, los Santos Inocentes son la pequeña vanguardia del ejército de mártires que han testimoniado y testifican con su sangre que pertenecen a Cristo, criaturas puras que han escrito la primera página de la larga lista de mártires cristianos.

Las víctimas inocentes de ayer y de hoy

Per la tradizione cristiana occidentale l’episodio evangelico dei Santi Innocenti Martiri è un tipico esempio di quanto la sete di potere possa spingere ad atroci delitti. I bambini di Betlemme sono infatti vittime dell’odio spietato di Erode verso chi avrebbe potuto ostacolare i suoi piani di potenza e di dominio.

Su questo tema, e sulla storia dei bambini di Betlemme, nel corso dei secoli sono state realizzate svariate opere d’arte. Nel 2016, proprio nel giorno dei Santi Martiri Innocenti, Papa Francesco ha indirizzato ai vescovi una lettera esortandoli ad “ascoltare il lamento e il pianto di tante madri, di tante famiglie, per la morte dei loro figli, dei loro figli innocenti” che è lo stesso “gemito di dolore delle madri che piangono la morte dei loro figli innocenti di fronte alla tirannia e alla sfrenata brama di potere di Erode”.

“Un gemido –escribió el Pontífice– que aún hoy podemos seguir escuchando, que nos toca el alma y que no podemos ni queremos ignorar ni silenciar”.

Da queste parole, Francesco fa nascere un invito ai vescovi di tutto il mondo perché proteggano l’innocenza dei piccoli “dai nuovi Erode dei nostri giorni”, che la fagocitano e spezzano “sotto il peso del lavoro clandestino e schiavo, sotto il peso della prostituzione e dello sfruttamento. Innocenza distrutta dalle guerre e dall’emigrazione forzata”.

Al mismo tiempo, el Papa recomendó también escuchar el llanto y el lamento de la Iglesia que pide perdón y "llora no sólo ante el dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados ​​sexualmente por sacerdotes”.

fuente © Dicasterio para la Comunicación

Todos los calendarios litúrgicos orientales y occidentales tienen esta fiesta. En el año litúrgico, que se desarrolla según la narración cronológica de los hechos evangélicos, la historia delmasacre de los inocentes ha trovato la sua logica collocazione accanto al mistero del Natale.

La fiesta y culto de los Santos Inocentes que «confesaron a Cristo no con la palabra, sino con su muerte» nos recuerda que el martirio antes que ser un homenaje del hombre a su Dios, es una gracia, un don gratuito del Señor.

Verdaderamente, la fiesta de los Inocentes debe celebrarse después de la Epifanía, porque fue provocada sin querer por los Magos, que venían de Oriente para adorar al Niño nacido en el establo de Belén.

La Iglesia honra a este coro de niños como mártires (“infantes"O"inocentes“), víctimas inconscientes del desconfiado y sanguinario rey Herodes, arrebatadas a muy tierna edad de los brazos de su madre para escribir con su sangre la primera página del registro áureo de los mártires cristianos y merecer la gloria eterna según la promesa de Jesús: “…el que pierda su vida por mi causa la hallará». (Mt 10,39)

Para ellos la liturgia de hoy repite las palabras del poeta Prudencio: "Saludos, o flores de los mártires, que en el umbral de la mañana se divertían con el perseguidor de Jesús, como un furioso torbellino truncando las rosas recién florecidas. Vosotros fuisteis las primeras víctimas, el tierno rebaño inmolado, y en el mismo altar recibisteis la palma y la corona".

El episodio está narrado, con la habitual esencialidad expresiva, únicamente en el Evangelio según Mateo, que estaba dirigido principalmente a lectores judíos y por tanto pretendía demostrar el mesianismo de Jesús, en quien se habían cumplido las antiguas profecías: «Herodes, al darse cuenta de que los Magos se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños de Belén y su territorio desde los dos años para abajo, correspondiente al tiempo que le habían informado los Magos.

Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Se oyó un clamor en Ramá, un llanto y un gran lamento; Raquel llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no están.» (Mt 2,16-18)

Jesús escapó de la masacre cuando un ángel advirtió a José en un sueño, ordenándole que huyera a Egipto: la Sagrada Familia regresó a Judea solo después de la muerte de Herodes.

L’origine di questa festa è molto antica. Compare già nel calendario cartaginese del IV secolo e cent’anni più tardi a Roma nel Sacramentario Leoniano.

Hoy, con la nueva reforma litúrgica, la celebración tiene un carácter gozoso y ya no de luto como en un principio, y ello en sintonía con las agradables costumbres medievales que celebraban la fiesta del "pueriservicio de coro y altar.

Entre las curiosas manifestaciones recordamos la de hacer descender a los canónigos de su sillería al canto del verso «Depósito potentis de sede et exaltavit humiles». En adelante, los niños, ataviados con las insignias de los canónigos, dirigieron todo el oficio del día.

La nueva liturgia, sin querer acentuar el carácter folclórico que este día ha tenido a lo largo de la historia, quiso mantener esta celebración, elevada al rango de fiesta por San Pío V (Antonio Michele Ghislieri, 1566-1572) , muy cerca de la festividad navideña, situando a las víctimas inocentes entre las "comete christi“, para rodear la cuna del Niño Jesús con una graciosa multitud de niñitos, vestidos con las cándidas vestiduras de la inocencia, pequeña vanguardia del ejército de los mártires que darán testimonio de su pertenencia a Cristo con su sangre.

fuente evangeliodeldia.org

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