Dal Vangelo secondo Luca Lc 21, 12-19

El Evangelio del día 26 de noviembre de 2025

Miércoles de la XXXIV semana de las ferias del Tiempo Ordinario

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Primera Lectura

Aparecieron los dedos de una mano de hombre que se pusieron a escribir.

Del libro del profeta Daniel
Dn 5,1-6.13-14.16-17.23-28
 
En aquellos días, el rey Baltasar dio un gran banquete a mil de sus dignatarios y se puso a beber vino con ellos. Cuando Baltasar hubo bebido mucho, mandó traer los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus esposas y sus concubinas. Así fueron traídos los vasos de oro que habían sido sacados del templo de Dios en Jerusalén, y el rey, sus dignatarios, sus esposas y sus concubinas los usaron para beber; mientras bebían el vino, alababan a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra.
En aquel momento aparecieron los dedos de una mano de hombre, que se pusieron a escribir en el enlucido de la pared del palacio real, frente al candelabro, y el rey vio la palma de aquella mano que escribía. Entonces el rey palideció: pensamientos aterradores lo asaltaron, las coyunturas de sus caderas se aflojaron, sus rodillas chocaban una contra la otra.
Entonces fue introducido Daniel en presencia del rey y este le dijo: «¿Eres tú Daniel, uno de los deportados de Judea, que el rey, mi padre, trajo aquí de Judea? He oído decir que tú posees el espíritu de los dioses santos y que en ti se encuentran luz, inteligencia y sabiduría extraordinaria. Ahora, se me ha dicho que tú eres experto en dar explicaciones y resolver cuestiones difíciles. Si, por lo tanto, puedes leerme esta escritura y darme su explicación, serás vestido de púrpura, llevarás un collar de oro al cuello y serás tercero en el gobierno del reino».
Daniel respondió al rey: «Guarda tus dones para ti y da tus regalos a otros: sin embargo, yo leeré la escritura al rey y le daré su explicación. Te has alzado contra el Señor del cielo y han sido traídos ante ti los vasos de su templo y en ellos habéis bebido tú, tus dignatarios, tus esposas, tus concubinas: has alabado a los dioses de plata, oro, bronce, hierro, madera, piedra, los cuales no ven, no oyen y no comprenden, y no has glorificado a Dios, en cuyas manos está tu vida y a quien pertenecen todos tus caminos. De Él fue enviada entonces la palma de aquella mano que trazó aquel escrito. Y este es el escrito trazado: Mene, Tekel, Peres, y esta es su interpretación: Mene: Dios ha contado tu reino y le ha puesto fin; Tekel: has sido pesado en las balanzas y has sido hallado insuficiente; Peres: tu reino ha sido dividido y dado a los Medos y a los Persas».

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Dn 3,62-67

R. A Él la alabanza y la gloria por los siglos.

Bendecid, sol y luna, al Señor.
Bendecid, estrellas del cielo, al Señor. R.
 
Bendecid, lluvias y rocíos, al Señor.
Bendecid, oh vientos todos, al Señor. R.
 
Bendecid, fuego y calor, al Señor.
Bendecid, frío y calor, al Señor. R.

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Aclamación al Evangelio

Aleluya, aleluya.

Sé fiel hasta la muerte, dice el Señor,
y te daré la corona de la vida. (Ap 2,10c)

Aleluya.

El Evangelio del día 26 de noviembre de 2025

Seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero ni un solo cabello de vuestra cabeza se perderá.

Del Evangelio según Lucas
Lc 21,12-19
 
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Pondrán sus manos sobre vosotros y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las prisiones, arrastrándoos ante reyes y gobernadores, a causa de mi nombre. Tendréis entonces ocasión de dar testimonio.
Proponedos, pues, no preparar de antemano vuestra defensa; yo os daré palabra y sabiduría, de modo que todos vuestros adversarios no podrán resistir ni contradecir.
Seréis traicionados incluso por vuestros padres, por los hermanos, por los parientes y por los amigos, y matarán a algunos de vosotros; seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero ni un solo cabello de vuestra cabeza se perderá.
Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida».

Palabra del Señor.

primo piano Eugenio
Eugenio Ruberto
El Evangelio del día 26 de noviembre de 2025
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San Agustín (354-430)

obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia

Sermón 256, 1,3 (https://www.augustinus.it/italiano/discorsi/index2.htm rev.)

¡En medio de las pruebas cantemos el Aleluya!

Cantemos aquí abajo el Aleluya en medio de las preocupaciones para poder cantarlo allá arriba en la paz. ¿Por qué preocuparse aquí abajo? ¿Y no querrías que esté preocupado cuando leo: «¿No cumple acaso el hombre un duro servicio en la tierra y sus días no son como los de un jornalero?» (Jb 7,1) ¿No querrías que esté preocupado cuando se me dice aún: «y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal» (Mt 6,13)? ¿Y cómo se encuentra en la serenidad el pueblo que, uniéndose a mí, grita: «Líbranos del mal»? A pesar de todo esto, sin embargo, hermanos, aunque nos encontremos en medio del mal, cantemos el Aleluya a nuestro Dios porque es bueno y nos libra del mal. Cantemos Aleluya también ahora, aunque en medio de peligros y pruebas que nos vienen tanto de otros como de nosotros mismos. Porque, dice el Apóstol: «Dios es fiel y no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas». También ahora, pues, cantemos Aleluya. El hombre sigue bajo el dominio del pecado, pero Dios es fiel. Y no dice que Dios no permitirá que seáis tentados, sino: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no fuera humana; Dios, que es digno de fe, no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, antes bien, junto con la tentación, os dará también el modo de salir de ella para poder sostenerla» (1 Co 10,13). Estás a merced de la tentación, pero Dios te hará encontrar una vía para salir de ella y no perecer en la tentación. Se te podría comparar con el vaso del alfarero: con la predicación eres modelado, con la tribulación eres cocido. Pues bien, cuando la tentación te alcance piensa que saldrás de ella: «Dios es fiel» y «El Señor te custodiará cuando entres y cuando salgas» (Sal 121, 8).

Las Palabras de los Papas

Jesús anuncia de antemano pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos deberán padecer, a causa de Él. Sin embargo, asegura: «Ni un solo cabello de vuestra cabeza se perderá» (v. 18). ¡Nos recuerda que estamos totalmente en manos de Dios! Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; no deben alejarnos del Señor, sino impulsarnos a abandonarnos aún más a Él, a la fuerza de su Espíritu y de su gracia. (…) Al final, Jesús hace una promesa que es garantía de victoria: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida» (v. 19). ¡Cuánta esperanza en estas palabras! Son un llamado a la esperanza y a la paciencia, al saber esperar los frutos seguros de la salvación, confiando en el sentido profundo de la vida y de la historia: las pruebas y las dificultades forman parte de un designio más grande; el Señor, dueño de la historia, conduce todo a su cumplimiento. A pesar de los desórdenes y las desgracias que turban el mundo, ¡el designio de bondad y de misericordia de Dios se cumplirá! Y esta es nuestra esperanza: seguir así, en este camino, en el designio de Dios que se cumplirá. Es nuestra esperanza. (Papa FranciscoÁngelus, 17 de noviembre de 2013)

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